Crecer sin envejecer: ¿Cómo la meditación puede mejorar la resiliencia y la salud cerebral a cualquier edad?

Aproximadamente 15% de los adultos mayores de 60 años alrededor del mundo sufren algún tipo de trastorno mental, particularmente depresión y demencia. De tal forma, es crucial descubrir enfoques nuevos e innovadores de diagnóstico, tratamiento y prevención para mejorar la calidad de vida de millones de personas.

¿Alguna vez has ido a una clase de yoga, has utilizado la aplicación Headspace o has hecho ejercicios de respiración cuando te sientes estresado? ¿Te has preguntado si realmente te está aportando algo beneficioso?

Los investigadores del Instituto de Investigación de Mass General están trabajando para descubrir si se tiene algún beneficio, como es el caso de la Dra. Sara Lazar, PhD, profesora adjunta de Psicología en la Facultad de Medicina de Harvard e investigadora asociada del Departamento de Psiquiatría de Massachusetts General Hospital, miembro fundador del sistema de atención médica Mass General Brigham, el cual cuenta con un presupuesto anual de casi 2 billones de dólares, considerado como uno de los programas de investigación más grandes en E.E. U.U.

La Dra. Lazar ha estado utilizando tecnología de imagen avanzada para validar científicamente los efectos del yoga y la meditación en el cerebro y aprender más sobre las conexiones entre la meditación y la resiliencia.

Meditación y resiliencia

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría define la resiliencia como “el proceso de adaptación a experiencias vitales difíciles o desafiantes, especialmente mediante la flexibilidad mental, emocional y conductual”.

La resiliencia suele desarrollarse mediante una combinación de experiencia y madurez.

Por ejemplo, si se produjera otra pandemia mundial, extraeríamos lecciones de la pandemia de COVID-19 y las aplicaríamos a la siguiente, desde el uso de mascarillas cuando fuera necesario hasta la consulta periódica con un profesional de la salud mental.

Bajo esta lógica, a medida que envejecemos, nuestra visión del mundo también cambia.

“A lo largo de nuestra vida maduramos de muchas formas distintas”, explica Lazar. “Y cada nivel de madurez conlleva una mejor regulación de las emociones y una mayor capacidad de recuperación. También adquirimos una mayor perspectiva de la vida y de cómo nos vemos a nosotros mismos en relación con el mundo”.

“Para los niños pequeños y los adolescentes, todo es enorme y catastrófico porque no ven el panorama completo. Ahí es donde entra en juego la regulación emocional, al tener esa perspectiva más amplia. Y eso es parte de cómo la meditación promueve la regulación de las emociones, la resiliencia y la salud mental”.

Actualmente, Lazar está estudiando cómo la práctica de la meditación puede contribuir a mejorar la resiliencia, lo que puede evitar que trastornos mentales como la ansiedad y la depresión aparezcan en tiempos difíciles.

La meditación también puede mejorar la cognición

En otro estudio realizado recientemente por Lazar y sus colegas, descubrieron que la meditación también puede mejorar nuestra cognición.

“Anteriormente, nuestro laboratorio y otros profesionales han demostrado que los meditadores de larga data tienen mejores capacidades cognitivas que los no meditadores de más edad”, explica Lazar.

“Este estudio fue un estudio longitudinal de dos años que demostró que no sólo se mantuvo la cognición, sino que de hecho mejoró a lo largo de los dos años en el grupo de meditación en comparación con los controles”.

Las estrategias para fortalecer la cognición a través de la meditación podrían ayudar a prevenir y tratar trastornos del funcionamiento cognitivo como la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Y no es demasiado tarde para empezar a meditar, incluso después de la edad jubilatoria.

“Los datos demuestran que efectivamente un curso de meditación de ocho semanas con personas mayores de 65 años fue eficaz”, asegura Lazar. “Así que no se es demasiado mayor para aprender y beneficiarse de la práctica de la meditación. Los adultos mayores pueden ganar función cognitiva y mantenerla durante al menos dos años”.

Aunque la Dra. Lazar y su equipo están trabajando para dar a conocer sus hallazgos, también saben que es necesario seguir investigando para identificar las mejores formas de trasladar estos hallazgos a la clínica.

“Ahora mismo es un campo bastante pequeño“, dice. “Espero que crezca de verdad. El mundo empresarial ha empezado a acoger nuestra investigación, y espero que la medicina también empiece a hacerlo”.

Así que, tanto si asistes a una clase de meditación como si utilizas una aplicación como Headspace, o incluso si simplemente practicas algunos ejercicios sencillos de respiración, esas pocas respiraciones al día podrían ayudarte a afrontar mejor los altibajos de la vida, y a mantenerte alejado del médico.