Música y Maratón: correr para alcanzar “esa maldita felicidad”

Cuatro deportistas, usuarios Sonos, nos comparten sus ideas sobre la influencia que los sonidos y la música tienen en su manera de entrenar y competir en maratones, carreras de larga distancia y en la vida diaria.

Faltan unos cuantos días para que Pablo Gil, celebre su décimo aniversario como maratonista. En esta ocasión correrá el Maratón de la Ciudad de México. La fecha, noviembre 28, coincide casi a la perfección con el tatuaje que luce en su tobillo izquierdo, 27 de noviembre de 2011, su primer maratón. Se calza sus Nike verde limón y se alista para el calentamiento previo a la sesión de entrenamiento. La música no puede faltar así que activa la pequeña Sonos Roam desde la app en su smartphone, elige la playlist especial que ha venido creando desde hace cuatro meses y suena la versión remix de “Til your leg give up” de Pronoun.

Al igual que la mayoría de los corredores, y los deportistas en general, Pablo utiliza la música como una compañía motivacional durante su preparación. Su elección depende de la rutina del día. Para un trote ligero, BPM tranquilos; largas distancias, un ritmo constante; y cuando toca velocidad, un BPM a tope. De acuerdo al estudio Brilliant Sound, realizado por Sonos entre 12 mil personas de una docena de países, el 68% de ellas dice que la música las motiva a hacer ejercicio cuando no tienen ganas de hacerlo.

Pero lo que disfruta más, además de correr, es ese estado de bienestar, conocido como post running high, que experimentan los corredores luego de una sesión o competencia. En esos momentos plenos de felicidad, mientras hace sus estiramientos, la música proveniente de Roam se mezcla con los placenteros efectos de los endocannabinoides que el cuerpo produce de manera natural como resultado de un potente ejercicio.

Como Pablo, las hermanas Lazo, Mariana y Gabriela, también son corredoras y acumulan muchos kilómetros de experiencia en maratones y otras pruebas de larga distancia. Las Twins Lazo, como se identifican en redes sociales, coinciden en que la mejor música para entrenar es la que llega de manera natural durante el periodo de preparación de una competencia.

Mariana confiesa haber entrenado con música de banda, aunque una canción infaltable en su playlist es “Don’t stop me now”, de Queen. Por su parte, Gabriela, quien ha vuelto a entrenar luego de su embarazo, comparte que, aunque no tiene una favorita, siempre hay una power song que surge de entre los artistas que escucha a diario. “Soy un fiel creyente de que la música y la competencia tienen que ir de la mano, la playlist debe formarse con los sonidos que descubriste en ese ciclo de entrenamiento o lo que más te conecto en tus rutinas”, agrega Pablo.

Durante la competencia, los tres corredores prefieren cambiar la música por los sonidos propios de una carrera. El viento que acaricia la ropa, los pasos propios y los de otros competidores o la respiración, sirven tanto para relajarlos como para ayudarles a conectar con cada kilómetro de la ruta. Al acercarse a la meta, no dudan en afirmar que los gritos de aliento y las tradicionales porras son sus sonidos favoritos, pues les dan la energía adicional que requieren para llegar al final.

En contraste, el entrenador personal Daniel Argüelles, quien corre como parte de su rutina de ejercicio, comenta que mientras lo hace le gusta escuchar música e igualar el ritmo de sus zancadas al de la playlist que suena. “A los pocos segundos de lograrlo, me doy cuenta que mi respiración también está siendo controlada por el ritmo y siento una conexión total con el momento”, explica Daniel. “Un rango de entre 120 y 140 bits por minuto es lo que me prende realmente”, añade con precisión.

Los tres corredores y el especialista en fitness han encontrado en Sonos Roam una muy práctica bocina que se ha sumado a su equipo de entrenamiento.

Daniel la usa para su rutina personal, pues en sus clases grupales utiliza una Sonos Move. Le gusta su tamaño compacto que le permite llevarla a cualquier lado, pues revela que no puede vivir sin música durante el día. “La música hace toda la diferencia durante un entrenamiento. Te pone de buenas, te energiza, te hace sentir invencible y, de ser necesario, te da el empujón que requieres antes de salir a entrenar”, comparte.

Mariana destaca su versatilidad pues la ha usado en sus entrenamientos de playa y, aunque se ha mojado en más de una ocasión, la bocina sigue sonando sin interrupciones. Y Gabriela enfatiza su potencia y calidad, ya que la usa en su rutina de caminadora y el sonido de Roam no se ve opacado por el ruido que genera el aparato.

Mientras que Pablo la considera “una amiga fiel” que lo ha acompañado desde los momentos previos a una carrera de trail running, en una pequeña cabaña en la zona de Zacatlán, en la sierra poblana, hasta sus momentos más personales cuando se relaja en casa con una sesión solitaria de karaoke, luego de terminar su trabajo como responsable de mercadotecnia en una importante cadena de tiendas de artículos y ropa deportiva.

“Llevo diez años corriendo, compartiendo kilómetros, acumulando kilómetros, y desde el primer momento la música ha sido fundamental en este crecimiento personal y profesional que he encontrado en las carreras”, explica Pablo Gil. “Mientras corro, voy afinando el oído, conectando con diferentes momentos y descubro que cada vez sonrío más con otros corredores y, lo que es más importante, conmigo mismo”, apunta mientras revela el significado del tatuaje que luce en su pantorrilla izquierda: “42.195 EMF”, la distancia que recorre para encontrar Esa Maldita Felicidad.

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