Evita lesiones deportivas con la preparación adecuada

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Tener una rutina de actividad física es uno de los principales hábitos que nos permite llevar una vida más saludable. Sin embargo, es importante conocer cuál es mejor para nosotros, cómo debemos entrenar y qué condiciones debemos tener en cuenta para que nuestra salud no corra riesgo, sobre todo en actividades de alto impacto.

El riesgo de una lesión es mayor si existe una patología o condición previa. Condiciones como hipertensión o altos niveles de colesterol aunados a una alta exigencia física, pueden aumentar el riesgo de una descompensación cardiaca; estas forman parte del grupo de enfermedades cardiovasculares que constituyen la primera causa de muerte en el mundo de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y en México generaron 19.7% de los decesos.

“Empezar a hacer ejercicio sin conocer cómo está tu salud puede ser sumamente riesgoso. Un ejercicio físico, independientemente de su intensidad, implica esfuerzo corporal y conocimiento de nuestras propias capacidades, ya sean musculares, cardiovasculares, óseas o metabólicas. Es común que ante el desconocimiento, la exigencia a nuestras articulaciones, pulmones, corazón o cualquier músculo sobrepase el límite, sobre todo en ejercicios de alto impacto como carreras o saltos, y esto puede provocar una lesión mayor,” comenta Anayatzin Mejía, terapeuta física de AXA Keralty.

La especialista señala que existen varios factores que deben analizarse ya que podrían tener un impacto en el desempeño deportivo, incluyendo: porcentaje de grasa en el cuerpo, densidad ósea que puede aumentar las probabilidades de fracturas, presión arterial, riesgo cardiovascular, nivel de azúcar en la sangre, grado de colesterol, o incluso revisar la condición de rodillas y cadera que, en caso de tener afectaciones, podría verse agravada incluso con actividades de bajo impacto como caminar o hacer yoga.

Por ello, antes de empezar cualquier actividad física, es recomendable realizar una valoración médica previa para definir si se requieren estudios complementarios y detectar posibles riesgos de salud. En México, acudir a la consulta médica y hacerse los exámenes diagnósticos no es tan recurrente como en otros países, con una tasa de 2.8 consultas anuales por persona por debajo del 6.8 que indica el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD)[1].

Estas resultan de gran ayuda no solo para obtener el máximo rendimiento planificando la actividad deportiva, sino también para detectar posibles problemas de salud que al momento no se conocían. En el caso de personas que realizan deportes de alta intensidad o de competencia, se recomienda que esta revisión se realice de manera periódica.